Editorial
M U N D O
sábado 10 de mayo de 2008
Satiricosas
¿Desmadre o despadre?
Manú DORNBIERER
Hoy es el día en que se nos celebra a las “abnegadas madrecitas mexicanas”. Lo seguimos siendo, no queda de otra, ya que los hombres no acaban de crecer como se puede constatar entre los lamentables dirigentes del país en los cinco últimos sexenios. Ninguna mujer mexicana ha podido realmente acceder al poder sin estar a la sombra de algún político más o menos macho. Las mujeres mexicanas comunes de cualquier tipo, edad, nivel o condición hemos tenido que hacernos suficientemente fuertes, competentes y valientes para mantener andando al país que los cinco neoliberales presidentes varones, aunque no muy varoniles, han llevado al desmadre o mejor dicho al despadre, es decir a la orfandad, al desamparo, a la cobardía, a la impotencia y a la incompetencia, al retroceso y hoy finalmente pretenden imponer al entreguismo más criminal. Como dice mi amiga Ma. Fausta Luna, una de tantas supermujeres que conozco: “Lo que pasa es que ellos sólo tienen dos y nosotras.... Oh, varios”.
Hay excepciones, como las panistas englobadas en el término dieguista de “El Viejerío” entre el que destaca en este momento la dizque secretaria de Energía Kessel, incapaz de contestar con lógica una sola pregunta, la perredista Ruth Zavaleta a la que sus nuevos patrones del PRIAN definían como “gata” y que ahora que se vendió a ellos califican de “heroína”, la presidenta del PRI, Beatriz Paredes que se deja mangonear por Gran Boa Patrón y Don Beltrone, como le dicen hoy a “La Muñeca” de Sonora, al parecer íntimo de MacCain de Arizona, el nuevo mono blanco cuya amenazadora silueta se perfila contra el mundo pues hay posibilidad de que sea ungido, —como lo fue baby doc Bush por un único voto del siniestro juez Renquist— por otro ultraderechista que no aceptará a una mujer presidenta ni a un negro presidente. Esta vez no le bastará a los estadunidenses cuerdos con zafarse de la responsabilidad de los genocidios de sus presidentes diciendo “Not in our name”, si a otro republicano se le ocurre acabar con lo que queda de mundo. Todos los terrícolas deberíamos tener derecho a votar contra un Bush para que los presidentes de Estados Unidos no acaben el planeta común.
Salinas el despadre del desmadre.—  De que los presidentes anteriores al espurio Carlos Salinas coqueteaban bajo el agua con los gringos, no hay duda. Hay que reconocer sin embargo que el PRI de entonces supo menear el abanico y mantenía cierta fortaleza y dignidad en su política exterior. Pero ningún libro de 600 páginas puede negar que fue Carlos Salinas el que descaradamente, de presunto “maoísta” se puso la librea de la derecha neoliberal desde el sexenio que compartió con La Madrid y se echó a los brazos de Papa Doc Bush para hacer los negocios que hizo. No por por nada,con su amigo Slim, es el hombre más rico del mundo. Y hoy viene por más, por Pemex.
Cuando en la sucia campaña presidencial del 2006 López Obrador denunciaba su influencia y el apoyo del “Chupacabras” a Calderón, se burlaban del “compló”. Pero ahí estaba antes y ahí está hoy Carlos Salinas cuya especialidad es minar — hasta tronar como vimos con el “pésimo” negocio que decía que era Telmex— las grandes empresas públicas nacionales para privatizarlas en beneficio propio y de sus amigos de cualquier nacionalidad.
En tiempos de su jefe —hoy se sabe que fue en realidad su subalterno— Miguel de la Madrid, Salinas empezó a minar a Petróleos Mexicanos. A través del hijo del Jolopo, de su novia Rosa Luz Alegría, del secretario de Energía Oteyza, cabildeó para enviar a la cárcel al director de Pemex Jorge Díaz Serrano y luego tras apoderarse en 1988-89 de la Presidencia, lo primero que hizo fue montarle al líder Joaquín Hernández Galicia, La Quina, un rollo hasta con falsos cadáveres para también encarcelarlo. Le estorbaban para la “modernidad neoliberal” que tenía planeada para la paraestatal. Ambos eran nacionalistas. Corre la especie entre los estudiosos del tema que el que en realidad envió cinco años a la cárcel a Jorge Díaz Serrano fue el gurú de Carlos Salinas, Papa Doc Bush, al que le construyó en su rancho de Aguas Leguas un aeropuerto para grandes jets, con nuestro dinero desde luego. Se decía que había sido socio de Díaz Serrano cuando fue perforador de Pemex. “No es cierto, sólo le compré un equipo perforador, dice hoy JDS, pero no fuimos socios”. En todo caso un día pregunté ¿si hubiera sido su amigo, hubiera intervenido en su favor con Miguel de la Madrid? pues sabido es que “el crimen” de Díaz Serrano fue consecuentar la corrupción de las hermanas de López Portillo. La respuesta fue definitiva: “Por supuesto que no, el viejo Bush el fue el que lo metió al bote”.
Las listas de Salinas.— En fin el diablo los cría y ellos se juntan, el espurio Salinas viene a lanzarse a los brazos del espurio Calderón, para cosechar el despadre que sembró en Pemex. Los malos de la película fueron nada más Zedillo y Fox, dice en su libro “La Década Perdida”, cuyo título se utilizaba en 1994-1995 para definir su propio paso por el poder en los dos sexenios citados, el de MMH y el suyo. En mi libro “La Neta”, Satiricosas V, publicado en 1995 (una colección de crónicas políticas de los últimos 30 años) el primer capítulo se llama precisamente “Memorias Agridulces de la Década Perdida”.
Al revisar el libro, me encontré con dos listas representativas del sexenio 1988-1994: Una publicada por Forbes el 5 de julio de 1994 que da cuenta de los 24 mexicanos más ricos. Estos son los cinco primeros: Carlos Slim Helú seis mil 600 millones de dólares. Emilio Azcárraga Milmo cinco mil 400. Marcelo y Lorenzo Zambrano tres mil 100. Alejo Peralta dos mil 500. Alfonso Romo Garza dos mil 200 millones de dólares. Sólo por curiosidad busqué en La Jornada UNAM esta información: hoy en 2008 aquel mal negocio que era Telmex, tan malo que Carlos Salinas decidió rematarlo a su amigo Carlos Slim, vale 67 mil 800 milllones de dólares. Tuvo en cinco años un crecimiento del 710%. Carlos & Charlie multiplicaron ese sector de su fortuna ocho veces. Habría que revisar sus muchos otros negocios como los mineros, los acereros, etc. Otro día.
¡Y cuantos mexicanos no sintieron a Carlos Salinas de Gortari como su papi cuando nos quería llevar (en realidad entregar) al Primer Mundo. También quedó en ese libro mío un documento que es una de las grandes vergüenzas de casi todos los intelectuales mexicanos que firmaron un entusiasta desplegado de apoyo hacia el nuevo presidente cuando asaltó el poder y aún se dudaba de su victoria, aunque ellos sabían perfectamente que le había robado la Presidencia en 1988 a Cuauhtémoc Cárdenas. Ese desplegado les valió posteriormente a muchos de ellos una beca de Carlos Salinas por tres mil dólares mensuales que hasta Octavio Paz y Carlos Fuentes aceptaron, siendo ricos, y en detrimento de jóvenes creadores que la necesitaban para estudiar. Fue un error de semántica o un megacochupo al grupo que se autodenomina “los intelectuales”. El epígrafe de ese capítulo de “La Neta”, intitulado “Memorias Agridulces de la Década Perdida”, es modernísimo y eso que de sus tiempos no existía la TV. Menos mal que los intelectuales hoy no están de acuerdo con que Calderón remate el petróleo..... Lo escribió Anatole France en el siglo XIX y reza: ¿Qué puede la verdad desnuda y fría contra las brillantes apariencias de la mentira?
Carlos Salinas de Gortari, como otros funcionarios mexicanos, soñó con un gran puesto internacional en el que se reconociera sus altas cualidades de estadista. Nunca logró ni siquiera la OCDE, el club de los 30 países más ricos al que no inscribió precisamente él. Como vimos en este espacio anteriormente le recayó en el sinvergüenza de Angel Gurría, que se jubiló de Nacional Financiera (Nafinsa) después de ocho meses de dirección, con una pensión suculenta. Y menos aún obtuvo el pobre Chalie los altísimos puesto que por regalar la Banca de México a la extranjera, por obsequiarle los FF.CC., etc. disfruta el gringo Zedillo en USA. Quería Salinas con desesperación convertise al dejar de ser presidente (espurio) de México en el de la OMC, Organización Mundial de Comercio, que se formaría en 1995 sobre los cimientos del GATT, el acuerdo de tarifas y aranceles previsto para abrir al mundo a la globalización, vulgo neoliberalismo, más vulgo imperialismo. Y cuando logró entregarnos atados de pies y manos al Nafta o TLC, cuando Serra Puche tiró abajo su economía prendida con alfileres siendo ya Zedillo mandatario, su descrédito interno fue tal que el puesto internacionalmente más alto que ligó Carlos Salinas de Gortari fue el de consejero del Wall Street Journal y claro, el de hombre más rico del mundo... pero sin poder decirlo.
¿Para qué rayos quiere ahora a Pemex? A sus 60, es hora de que empiece a redimirse y a pensar un poco en México.
www.satiricosas.mexico.org
La cuadratura del círculo
Dormir con el enemigo
Eduardo VALLE
Hace casi un año, el 14 de mayo de 2007, a las puertas del centro nacional del combate contra la delincuencia de la PGR, fue asesinado José Nemesio Lugo Félix, mando destacado de la inteligencia federal. Y en las últimas semanas se ha desatado una ola de ejecuciones contra mandos importantes de la Secretar?a de Seguridad Publica federal, dirigida por Genaro García Luna.
A principios de este mes mataron a Roberto Velasco Bravo en el Distrito Federal y en Tamaulipas fue “levantado” el subdelegado --jefe de la policía federal— Francisco Javier Hernández Zamorano, el cual tenía unos cuantos meses en la entidad. Al día de hoy se desconoce su paradero. El 8 de mayo, de nuevo en la Ciudad de México, fue asesinado en su domicilio Edgar Millán —uno de los funcionarios superiores de la SSP— y heridos sus dos escoltas. En forma coincidente, a excepción del secuestro de Hernández Zamorano y la muerte de Lugo Félix, los asesinos han empleado pistolas —hasta con silenciador— y no los temibles “cuernos de chivo”. Son escuadras de asesinos integradas por personas como Alejandro Martínez Báez, detenido por el homicidio de Edgar Millán.
En mi opinión todo indica que se trata de “asuntos internos”; en todos estos casos, sin excepción. Es decir, los jefes policiacos lastimaron intereses de otros jefes policiacos superiores y por ello mueren.
Nada más relacione Zhenli Ye Gon y Manzanillo, Colima y verá que pronto se abre una puerta para explicar y tratar de solucionar los casos. Del primer asunto fue notorio que algún gallo de muy arriba se quiso robar docenas de millones de pesos en moneda nacional y el asunto fue reventado porque el diario “Reforma” había tomado fotografías del dinero, y la cifra reportada en pesos era insostenible.
Luego, Genaro García Luna “perdió” a Ardelio Vargas, quien de ser el responsable de las dos policías federales, luego permaneció un tiempo como responsable del centro de combate contra la delincuencia y, no puedo precisarlo, parece fue enviado a algo así como “contacto de inteligencia” en Colombia. O sigue en el centro de combate.
Así, mataron a Lugo Félix. La relación de contrabando de Ye Gon, la seudoefedrina y Manzanillo era directa. Hace pocos meses de nueva cuenta se presentaron muy importantes decomisos de droga en la aduana de Manzanillo. Se confirmaba la relación de la que tanto hemos hablado aquí entre el eje Colima-Tamaulipas.
A diferencia de los decomisos en Tamaulipas, donde personal de la aduana y la policía fue sujeto a investigación, en el caso de Manzanillo nada sucedió. Nadie del Gobierno Federal fue molestado. Pero mire que curioso: los diarios reportan que uno de los funcionarios más importantes de la aduana era precisamente Ardelio Vargas Carrillo, hijo de Ardelio Vargas Fosado, quien fuera (o es) la mano derecha de Eduardo Medina Mora, el procurador general de la República. Curiosa que es la vida, verdad.
Todo esto ocurre cuando el Presidente Calderón continúa su equívoca “guerra contra el narcotráfico”; mientras las masacres se multiplican a lo largo y ancho del territorio nacional. Involucrando ahora a estados como Zacatecas de García Medina (ese Estado ya es propiedad de la gobernadora perredista, como Baja California Sur lo es de Leonel Cota). Por supuesto, mientras la “guerra contra el narcotráfico” involucre de manera relevante, como hasta ahora, los asuntos internos —las confrontaciones y venganzas de los jefes policiacos y de procuración de justicia— no habrá manera de avanzar y mucho menos de rendir cuentas claras. Y el Presidente Calderón mientras tanto duerme el sueño de los justos.
Mvalle131@aol.com
Carlos Monsiváis
Un misógino feminista
Marta LAMAS
Escasos son los intelectuales que han respondido como Carlos Monsiváis a los cuestionamientos que ha planteado el feminismo, y  muchos menos son los que se han esforzado por analizar, desde sus campos específicos de intervención, la marginación social y política de las mujeres. Monsiváis destaca no sólo por esto, sino por la eficacia simbólica de sus reflexiones sobre las mujeres, el machismo y el movimiento feminista. Sus palabras han producido, en un sector del feminismo, un efecto al mismo tiempo esclarecedor y legitimador.    
Mucha de la crítica feminista  de Monsiváis apareció en el suplemento La Cultura en México, concretamente desde su toma de posesión en 1972 como director del suplemento, con David Huerta, Rolando Cordera y Carlos Pereyra en la redacción y Vicente Rojo en el diseño. El hacía las secciones Para documentar nuestro optimismo, el Consultorio de la Dra. Ilustración y la famosa Por mi madre, bohemios y, utilizando recortes de fotonovelas y de anuncios, registraba de manera lúcida e irónica los cambios en las relaciones entre los sexos y la transformación del discurso sexista por la lenta influencia del feminismo. Luego siguió publicando Por mi madre bohemios en La Jornada, y más recientemente en Proceso. Esta sección nace, según el propio Monsiváis, como una revancha: mi adolescencia y mi juventud fueron etapas diezmadas, secuestradas por la estupidez, la solemnidad, la pompa de tanto cretino con poder. Y bueno, me decía yo, esto no es posible, y el peso de aquellas sesiones de grandilocuencia me implantó un rencor que debía desahogar. La idea de la impunidad de la estupidez me llevó a hacer la sección.
También en dos revistas feministas (fem. y debate feminista) publicará varios textos con ideas clave. Convencido de que A la cultura mexicana, desde el principio, la ha ordenado el machismo, Monsiváis ha hecho una fina disección de cómo se construye y reproduce esa pauta cultural (en Escenas de pudor y liviandad dedica todo un capítulo a analizar la construcción de la masculinidad). Al señalar que lo más degradado y sórdido del machismo se vierte contra las mujeres cuya culpa principalísima es su condición de víctimas históricas, Monsiváis ha subrayado la importancia de la lucha feminista. Por ejemplo, en fem. declaró, en 1978: La mayor victoria del feminismo se está dando a través de un proceso de contagio o contaminación social. En menos de diez años, los movimientos feministas y de liberación sexual, pese a los enormes escollos internos y externos, son ya un elemento insustituible en la construcción de la sociedad civil, en la crítica de la explotación capitalista, en la visión de un socialismo democrático.
También algunas reflexiones han resultado proféticas, como cuando en 1991 sentenció: La causa de la mujer (de sus derechos, de su formación como dirigentes, de la respuesta a los graves problemas de la desigualdad y el aplastamiento) avanza hasta donde es posible, y se ve contenida por las mismas fuerzas que se oponen a la democratización, y en política, según creo, los objetivos específicos de las feministas (de la despenalización del aborto a la justicia salarial) intensificarán su eficacia sólo cuando correspondan de modo orgánico a un proyecto más amplio. De otra manera, la causa se diluye en la contingencia, las activistas desembocan en peticionarias, las luchas se vuelven mitologías y los avances son siempre profundamente insatisfactorios, al cotejárseles con el todo del monopolio machista. ¿Eso es renunciar a los principios? Más bien, es ampliar su radio de acción. Así sea el eje, la perspectiva feminista debe ser, para las mujeres que intervienen en política, sólo una parte de su planteamiento. De otra manera, perpetuarán la exclusión en nombre de la teoría.
En su incansable y persistente combate contra la derecha, Monsiváis ha denunciado la decisión de pensar por los demás y de ordenarles el comportamiento debido, la usurpación del libre albedrío a nombre de Dios (o de la empresa y el mercado libre), la censura y las represiones a cargo de la moral y las buenas costumbres. Por eso, ante la fuerza del poder económico y  mediático de la derecha, Monsiváis insiste en que la apuesta por la transformación política encuentra su mayor aliado en el campo de lo cultural, al grado de que si no se da también la batalla cultural, se puede perder la batalla política.
En ese sentido, ha dicho: una de las grandes batallas culturales de estos años es el enfrentamiento a la mentalidad determinista, la línea interpretativa de la realidad que, interiorizada profundamente, es el conjunto de prejuicios más arraigado en Latinoamérica. ¿Qué entiendo aquí por determinismo? Si no el avasallamiento de las conciencias, sí las formaciones tradicionales (el conservadurismo religioso, el clasismo, la ideología patriarcal) a las que se agregan los mecanismos del autoritarismo, de la educación y de las industrias culturales.
Pese a todos sus valiosos aportes, Carlos Monsiváis ha reconocido que alterna su misoginia con una encendida defensa del feminismo. ¿Qué hacer con un hombre que nos ama como causa y nos detesta como presencia? Por lo pronto, desearle el más feliz de los cumpleaños, rodeado de sus tiránicos y consentidos gatos, a quienes envidio por el lugar que ocupan en su afecto.