| Fe y devoción |
| Jueves, 26 de Noviembre de 2009 22:04 | |
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Fiesta a San Diego de AlcaláComo desde hace más de cuatro siglos, San Diego de Alcalá es festejado en noviembre por gremios de los habitantes de Nunkiní, que organizan un segundo festejo después de la Semana Santa, para lo cual llegan católicos de toda la región del Camino Real. Aunque no se tiene fecha exacta de la llegada del patrono a esa tierra, algunos historiadores hacen referencia de que fue hace más de cuatro siglos, y durante ese tiempo ha hecho milagros para los habitantes, como ocurrió durante la epidemia de la viruela negra, cuando ante tantas muertes le imploraron protección a cambio de construir un muñeco con figura humana, al que bautizaron como “U’Dzuli Ka’ak” (Caballero de fuego), que es incinerado cada 13 de noviembre y primer domingo después de la Semana Santa.Se habla de que en 1915 a la llegada de las fuerzas constitucionalistas de Argumedo, las iglesias y templos fueron cerradas por algún tiempo y la imagen de San Diego de Alcalá, para no ser dañada fue llevada al domicilio de don Dionicio Kantún, con dirección a Santa Cruz Ex Hacienda, en ese hogar se hacían los novenarios en honor a esta milagrosa imagen y al abrirse nuevamente la parroquia la comunidad católica pidió que se regresara a este patrón en su casa.Durante este mes de noviembre, participan 32 gremios en honor a San Diego de Alcalá, pero la fecha especial es precisamente el día 13, cuando desde las primeras horas de esta fecha se dejó escuchar las mañanitas en la puerta principal de la parroquia, a las diez de la mañana fue programada la misa y más adelante la procesión, para que al término del paseo a todos los asistentes se les regaló “rosquitas de pan” porque fue una de las virtudes del santo, que es “dar pan al necesitado” y más adelante se llevó a cabo la quema del U’dzuli ka’ak (Caballero de fuego), donde es muy notoria la participación de numerosos católicos que se dan a la tarea de recoger la ceniza del muñeco para curarse de algunas enfermedades, de las muchas que hay en nuestros tiempos.La fe y la devoción de los nunkinienses hacia San Diego de Alcalá, es muy evidente porque hasta las nuevas generaciones participan en los festejos que se le dedican, pues la gente adulta pone más de su parte en las actividades programadas, algunos colaboran para la vestimenta del santo patrono, que estrena atuendo dos veces al año, para estas fechas y para su otro festejo que es después de la Semana Santa, así como también recibe donativos de otra índole que van desde prendas de oro y recursos económicos que administra el sacerdote en turno asignado a esta parroquia, junto con un Comité.Para estos últimos días de noviembre, todavía se puede observar el entrar y salir de los gremios en la parroquia de la comunidad de Nunkiní, a donde las bellas damas portando el traje regional cargan los estandartes y banderolas, además de flores, los hombres se dan a la tarea de llevar voladores, dirigir el tránsito y otros más cargando los instrumentos musicales de la Charanga que le dan vida a este recorrido por las diferentes calles.La tradición sigue vigente como en antaño, los cambios han sido mínimos, puesto que cada sacerdote que llega para hacerse cargo de la parroquia, pone un sello especial desde los tiempos del religioso Rogelio Avila Gambia, Alejandro Uc Uc, Martín Mena Carrillo, José Luis Ye Euán, Miguel Angel Carrillo Nieto y en la actualidad con Francisco Verdejo Aguilera, que han estado trabajando en conservar el templo y llevar a cabo algunas mejoras en el interior del mismo, para beneficio de los católicos nunkinienses, que participan en encuentros con Dios.Nunkiní se localiza aproximadamente a diez kilómetros de la cabecera municipal, su fiesta anual dedicada al patrono, no pasó desapercibido y el 13 del presente mes quedó de manifiesto, cuando cientos de católicos de esta comunidad y de los diversos puntos del país, llegaron desde temprana hora a participar en la misa y después en la procesión, mientras que los gremios en su honor llegarán a su fin el 3 de diciembre. |


